DEDICADO A MI NIETA, A MIS HIJAS Y A TODO AQUEL AL QUE LE GUSTE COCINAR Y LO HAGA CON AMOR.

miércoles, 16 de agosto de 2017

MARMITACO


La marmita de bonito o de atún es un plato cuyo origen se encuentra en los pescadores asturianos, cántabros y vascos. Se trata de un guiso de bonito o atún con patatas, cebolla, pimiento  y tomate, principalmente. Las pequeñas variantes a la hora de hacer el guiso serán el toque personal que cada uno quiera darle dependiendo de los gustos.  


INGREDIENTES:

300 gr. de atún rojo fresco (o bonito)
500 gr. de patatas
3 pimientos verdes
3 tomates maduros
2 dientes de ajo
1 cebolla
1 cucharadita de sal
1/2 vaso de vino blanco fino o manzanilla
1/2 vaso de aceite de oliva
1 ramita de perejil
3/4 de litro de fumet de pescado (si no se tiene se puede poner una pastilla de caldo de pescado)

PREPARACIÓN:


Pelar la cebolla y trocear. 
Pelar los dos dientes de ajo y picar.
Lavar los pimientos, quitar las semillas y cortar en tiras. 
Pelar los tomates y cortar en daditos pequeños, o rallarlos si la piel está difícil de quitar.
Pelar las patatas y cortar tronchando para que suelten almidón.


Poner a calentar el aceite en una cazuela.


Comenzar con el sofrito. Poner la cebolla, ajo y pimentos.


Cuando la cebolla y el pimiento se vea pochado añadir el tomate y remover bien. Agregar un poco de sal.


Cuando el sofrito esté listo, añadir las patatas y sofreír unos segundos agregando a continuación el vino.  


Lo siguiente es agregar el fumet o la pastilla de caldo disuelta en el agua. Cocer las patatas hasta que estén tierna. Probar el punto de sal. 


Una vez que las patatas están tiernas, agregar los trozos de atún y remover para que se integren en el guiso. Apartar del fuego y tapar la cazuela para que se cueza el pescado con el calor restante. 
El atún no debe cocer mucho para que quede jugoso, en el caso de este guiso es suficiente meterlo entre las patatas para que se haga con el calor que guardan. 


Por último poner el perejil picado.



domingo, 9 de julio de 2017

POLLO AL HORNO A LAS HIERBAS PROVENZALES


Hace unos días vi una receta de pollo al horno con hierbas provenzales y me apeteció hacerlo. En vez de hacer los muslos enteros con piel y todo, le pedí a mi carnicero que me los deshuesara y quitara la piel, de esta forma resto grasas al plato. 


INGREDIENTES:

6 muslos con contramuslos deshuesados y sin piel
2 cebollas
4 dientes de ajo
zumo de medio limón
Aceite de oliva 
Vino fino o manzanilla
1 cucharadita de hierbas provenzales
1 cucharadita de perejil picado
pimienta negra molida
sal
3 patatas 

PREPARACIÓN:



En una sartén ponemos un fondo de aceite y calentamos. Salpimentamos los trozos de pollo y los vamos dorando.


En el mortero majamos los 4 dientes de ajo fileteados con un poco de sal. Las cebollas las pelamos y cortamos en tiras.


Añadimos al mortero las hierbas provenzales y el perejil.


Ponemos también el zumo de medio limón.


Por último le agregamos la pastilla de caldo de pollo disuelta en medio vaso de vino fino.


En la fuente para horno ponemos una cama con las cebollas y sobre ellas los trozos de pollo que hemos ido dorando en la sartén.


Regamos todo con el aceite de dorar la carne.


Repartimos sobre los trozos de pollo el majado de ajo con las hierbas y el vino.


Ponemos al horno precalentado a 190º.  Lo tendremos unos 45 minutos pero unos 15 minutos antes de terminar lo sacamos para añadirle las patatas que habremos frito un poco, y damos vuelta a los trozos de pollo.


Mientras se va asando el pollo pelamos y cortamos las patatas en rodajas de medio centímetro.


Las freímos un poco en la freidora o en una sartén.


Sacamos la bandeja del horno y ponemos las patatas fritas bajo los trozos de pollo a los que daremos la vuelta para que se doren por igual por ambas caras.


A los 45 minutos programados ya estará todo en su punto.

La cebolla que da como cocida si se desea más dorada lo que haremos será sofreírlas un poco en el aceite de dorar el pollo antes de ponerla en la bandeja del horno. 


¡Buen provecho!

ESPAGUETIS NEGRO SEPIA CON GAMBAS Y ALMEJAS



Cuando vi los espaguetis negros no pude resistir la tentación de probarlos con una salsa hecha con algo de marisco. Y quedaron muy ricos. Como suelo cocinar para dos personas, me han quedado suficientes para un par de recetas más que iré haciendo con diferentes salsas.


INGREDIENTES:

1/4 kg. de gambas 
1/2 kg. de almejas
200 gr. de espaguetis negros
2 dientes de ajo
50 gr. de aceite de oliva virgen extra
1 guindilla
un poco de pimienta negra 
sal para cocer la pasta 
sal para las gambas que haremos al ajillo
un poco de vino blanco,  yo uso casi siempre manzanilla.


PREPARACIÓN:


En una cazuela de barro ponemos las gambas peladas, añadimos los ajos pelados y muy picados, ponemos pimienta negra molida, un poco de sal  y una o dos guindillas sin las semillas. Rociamos con el aceite de oliva y metemos en el microondas unos 5 minutos. No nos debemos pasar de tiempo para que las gambas queden jugosas. Reservamos.


En una olla pequeña ponemos las almejas que las habremos tenido un rato en agua con sal. Añadimos un chorrito de vino blanco y ponemos al fuego para que se abran. 


Ponemos a hervir el agua donde vamos a cocer la pasta. Medimos la cantidad de pasta por comensal, (unos 100 gr. por persona).


Os muestro la forma de los espaguetis que me han recordado las horquillas de moño.


Cuando las almejas abran las dejamos enfríar un poco en un plato y las podemos poner con cáscara o sin ella, yo he optado por quitar las balbas para comer más fácilmente. 



En una olla amplia cocemos los espaguetis. Puede que sea una barbaridad pero le puse al agua el jugo que había soltado las almejas con el vino y una cucharadita de sal. Dicen los buenos cocineros que la pasta siempre se debe cocer con agua y sal solamente. Yo soy solo una gran aficionada a la cocina y me gusta hacer experimentos, así que hago pruebas y a mí me ha gustado el sabor que ha cogido la pasta.


Una vez tierna la pasta, al dente, la escurrimos.


Las gambas al ajillo y las almejas, que yo he querido dejar sin las balbas, se las añadimos a la pasta.


Removemos para que se integren los sabores. 

Si se desea se puede poner al lado un platito con alioli como cuando hacemos el arroz negro y cada comensal lo utilice al gusto. Yo por ser la primera vez que iba a probar este tipo de pasta he preferido conocer su sabor sin la salsa alioli que lo habría camuflado mucho.

Espero que os sea útil la receta y os guste. ¡Buen provecho!